Blanco y negro para plasmar el recuerdo que las palabras revelan.

La apropiación de un escenario diseñado por quiénes no vivirán ahí, pero lo piensan y lo configuran como si de su futura vida en él se tratara.

Empatía.

No solo un juego de luz y sombras, de movimientos o texturas, incluso la apropiación que se deja ver ante los objetos de quién habita el espacio; sino la posibilidad de reinventar la visión de lo que se imaginó, lo que se creó y lo que ahora es, la evolución en conjunto del espacio, el tiempo y el habitante.

 

 

“Parece entonces que La Casa como Idea es el recinto que nos alberga en nuestros quehaceres cotidianos, que nos abriga, pero también que nos construye como personas, al tiempo que se redefine de manera permanente. Entender una Casa es entenderse uno mismo como habitante (1)”

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1. Llosa Patricia, Cortegana Rodolfo y Villanueva José Luis, La Casa es una Idea, Ciudad de México, Arquine, 2019, p.17.